ricardo ruíz, EL DOCTOR

 

SABER ENVEJECER

Este verano he estado con mi familia en el sur de Francia, alrededor de Biarritz, y me ha sorprendido la elegancia de la mujer francesa madura a la hora de envejecer. Acostumbrado a contemplar labios o pómulos excesivos y caras “cortadas” con el mismo patrón, me ha sorprendido la discreción de los resultados de todas las técnicas de rejuvenecimiento en la mujer francesa. Sí existía un elemento común: la piel, a pesar de los años, estaba muy cuidada, sin manchas, delatando una buena foto protección solar.

Es interesante que una conocida política francesa haya dicho hace poco:

“Las mujeres cuando somos jóvenes queremos ponernos guapas para que nos quieran; pero a medida que envejecemos queremos ser queridas para poder estar guapas.”

Por otro lado hace unos meses atendí en la consulta una paciente, de 78 años, que consultaba para revisarse los lunares, y realmente me sorprendió su aspecto joven, elegante y saludable.

Tenía una piel clara, sin manchas y en su cara presentaba moderadas arrugas de expresión que no la envejecían sino que indicaban que se había reído mucho. Aparentaba no más de 65 años. Cuando terminé de explorarla me preguntó si era necesario que realizara algún tratamiento estético. Realmente no lo necesitaba, porque su aspecto era fantástico, y sobre todo, natural. Me contó su secreto:

No usaba ningún cosmético excepto la misma crema hidratante de menos de 10 euros desde hace 15 años.

No usaba cremas de protección solar.

No se había realizado en su vida Botox, rellenos, láseres, radiofrecuencia, etc., ni se había operado ni tan siquiera había visitado a una esteticista nunca.

No tomaba ninguna pastilla antioxidante.

Pero evitaba el sol desde niña. Paseaba todos los días mínimo una hora, disfrutaba diariamente de sus nietos, no fumaba, tomaba mucha fruta, vegetales y pescado.

Y LE GUSTABA VESTIR BIEN.

Esta paciente nos ha dado una buena lección de lo que es la medicina “antiaging” realmente eficaz: evitar el sol, dieta rica en antioxidante, no fumar, ejercicio moderado, relacionarse con los demás y cuidarse.

Lo que dice el refrán: ‘poco plato, mucho trato y mucho zapato’.

Como decía Ritcher:

 

“Un rostro sin arrugas es un pliego de papel en el que no hay nada escrito”.

CARTA ESCRITA POR  EL DOCTOR RICARDO RUIZ, CLÍNICA DERMATOLÓGICA INTERNACIONAL

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